ECONOMÍA 16 FEB 2016 - 11:12 PM
En Colombia se blanquean $20 billones cada año
En 2017, el Fondo Monetario Internacional (FMI) vendrá a Colombia para evaluar el sistema antilavado de activos y verificar si el país implementó las 40 recomendaciones que el Grupo de Acción Financiera (Gafi) les hizo a varios países de América Latina, y así poder determinar si ingresa a la lista roja de naciones con deficiencias en la prevención del blanqueo de capitales. Por eso, la Unidad de Inteligencia y Análisis Financiero (UIAF), en coordinación con la Cámara de Comercio Colombo Americana (Amcham Colombia), inauguró esta semana un curso intensivo de análisis de riesgo de lavado de activos y financiación del terrorismo para distintos empresarios del país.
El propósito: capacitar a los gestores de riesgo para enfrentar dichas amenazas, que afectan la seguridad económica del país. Las cifras hablan por sí solas: a la fecha, en Colombia, solo de dineros del narcotráfico, se lavan más de $20 billones cada año, de los cuales la UIAF, con todos los avances tecnológicos, apenas logra interceptar $2,7 billones en promedio. Así, pues, mientras en el mundo el estimado del dinero que les quitan a los ilegales representa 20 centavos por cada 100 dólares, en el país la unidad logra arrebatarles 13 dólares.
Esto es: 0,20 % frente a 13,8 %. A pesar de que el país avanza en la detección del blanqueo de capitales, esa brecha debe estrecharse aún más de cara a recibir el próximo año la evaluación minuciosa del FMI. Y más aún en el sector real de la economía (empresas, industrias, manufacturas, etc.), pues según Javier Gutiérrez, subdirector de análisis financiero de la UIAF, los banqueros han incrementado las medidas de protección ante el intento de los criminales de blanquear su dinero. De todas maneras, los ojos están puestos en todos los sectores de la economía del país, principalmente en el minero-energético, donde la Unidad ya ha encontrado casos.
De acuerdo con la UIAF, Colombia no solo debe cumplir con la inclusión de las 40 recomendaciones legales, sino también dar resultados. Algo en lo que está avanzando desde el año 2010, cuando apenas las personas naturales y jurídicas obligadas a reportar sus ingresos ante la UIAF eran 5.569, y hoy ascienden a 37.674. De otro lado, tiene 16 bases de datos propias y avanza en superar las estadísticas: desde 1999 hasta 2015, han llegado 151.000 reportes de operación sospechosa a la unidad, y aunque todos se analizan, de cada 100 reportes solamente el 7 % ameritaban desarrollar un caso. Por eso, el sentido de estas capacitaciones es avanzar en una mayor efectividad en la gestión del riesgo de las empresas.
Publicado por el diario El Espectador
miércoles, 17 de febrero de 2016
sábado, 13 de febrero de 2016
La Ética y la Reputación Empresarial
Y cómo no, los problemas medioambientales, la biodiversidad, el cambio climático, los enfrentamientos étnicos, los fenómenos demográficos, de distribución de la riqueza, de los recursos, y los increíbles retos del desarrollo tecnológico y, también, los desastres naturales. Estamos embarcados en un proceso histórico, en donde se está modificando la visión acerca del rol y la responsabilidad de los estados, de la sociedad civil, y de las organizaciones empresariales.
Las empresas, sus negocios, no pueden abstraerse de este entorno. Como tampoco lo pueden hacer del surgimiento de nuevos mercados como China, India, Brasil y su futuro poderío económico, tecnológico y humano, de las nuevas e innovadoras formas de comunicarse a través de las redes sociales como Twitter, Facebook… de innovadoras formas de ocio como Hulu TV, iPod, o del nuevo cine tridimensional que abstraen al consumidor.
A este coctel de cambios vertiginosos añada las graves crisis corporativas, los escándalos financieros y de corrupción recientes, la incertidumbre económica, y obtendrá como resultado que la credibilidad de las empresas y de sus líderes como organizaciones capaces de vertebrar a la sociedad y liderarla en la senda del crecimiento económico y la consolidación ética y de valores, está puesta en duda, hoy más que nunca.
Decía Amartya Sen, Premio Nobel de Economía, qué “la ética económica es un factor indispensable para el desarrollo de las economías del mundo”. Esto es así porque son las empresas, con su capacidad de vertebración social, las que facilitan el crecimiento y desarrollo de las naciones. Pero, históricamente, las empresas han estado exentas de toda responsabilidad que no fuera la de producir riqueza, como si a nadie importara la forma como la obtenían.
Pero la sociedad se está haciendo más exigente, más crítica, menos permisiva. A medida que crece la demanda de responsabilidad, las expectativas sobre el comportamiento de las empresas están evolucionando. Se les exige un mayor protagonismo, un apoyo activo al desarrollo sostenible, a la integración social, al fomento de los derechos humanos, a la co-responsabilidad económica, y todo ello desde la integridad y la transparencia en la gestión. La ONU advierte al mundo empresarial que “son ellas, las empresas, quienes tienen la capacidad de financiación, los recursos, la tecnología para realizar los cambios que son necesarios para enfrentar los principales problemas sociales, económicos y medioambientales que tiene el mundo”. El razonamiento que subyace en esta petición es claro; las empresas son la primera fuente de inversión en capacidad productiva y generación de empleo y riqueza en la mayoría de las sociedades.
Los valores de la empresa
Históricamente, la empresa se ha focalizado en la gestión de sus activos tangibles para proteger su reputación a través de una actuación financiera impecable. Pero la nueva economía basada en el conocimiento y la innovación constante exige la gestión de otros activos vitales y de carácter intangible; la transparencia, la conducta ética, la co-responsabilidad social, el desarrollo sostenible, y la consideración de los intereses de los grupos de interés (stakeholders) a largo plazo.
Entramos en la era de los “consumidores informados y comunicados”, que exigen hacer negocio con las empresas que demuestran su comportamiento responsable.
Aquellos esperan que los productos y servicios que adquieren hayan sido producidos de forma ética y sostenible y reflejen sus propios valores. Las empresas son organizaciones formadas por personas que disponen de una capacidad de transformación e innovación muy amplia. Conceptos como “valor económico”, “conservación del entorno”, “integración social”, “comportamientos y formas de relación”, configuran valores que estimulan el desarrollo ético, personal, profesional y emocional de las personas que trabajan en ellas, y así poder hacer frente a la demanda del nuevo consumidor. Si no fuera así, millones de consumidores y usuarios están preparados para, a toque de Twitter, actuar y desacreditar o hacer desaparecer productos, marcas y empresas.
El mercado tradicional de transacciones entre vendedores y compradores ya no existe. Ahora, se trata de construir “relaciones de afinidad y confianza” con el ciudadano.
Por qué importa la ética empresarial
Hace sólo unos años, bastaba con operar en el mercado para que una empresa fuera aceptada por sus stakeholders, pero ya no es asumible. La confianza del consumidor se ha deteriorado por los gravísimos escándalos de corrupción y vacío moral que en los últimos años han asolado a sectores económicos como el financiero (Bearn Stearns, Lehman Brothers, Madoff), el energético (Enron), las telecomunicaciones (Worldcom), el automóvil (Toyota), la tecnología (Siemens), etc.
Es nuestra responsabilidad promover una gestión inteligente, proactiva, de la reputación de la empresa, basada en una profunda reflexión ética e integración de valores sociales aceptados. Es un asunto de extrema importancia, ya que afecta a la supervivencia del modelo empresarial que conocemos.
Diversas investigaciones han mostrado que las compañías con una excelente reputación obtienen una tasa de rentabilidad mayor que la media. Un 1% de cambio en la medida de la reputación puede equivaler a un 3% de cambio en el valor del mercado.
La sabiduría ética para saber gestionar la reputación y sus riesgos asociados se ha convertido en un elemento diferenciador clave para las empresas al finalizar está primera década del siglo XXI.
La gestión de la reputación empresarial es, y será, esencial para sobrevivir en los mercados. Porque permitirá a las empresas y organizaciones:
- Asegurar la gestión ética de todo el proceso productivo.
- Diferenciar sus marcas en medio de la epidemia de “infoesclerosis” de los nuevos soportes y redes de comunicación universales.
- Minimizar los riesgos operacionales y corporativos.
- Reducir los costos productivos y de gestión de los intangibles.
- Atraer a los inversores que buscan empresas orientadas a la gestión del beneficio de forma ética y responsable.
- Retener a los mejores talentos profesionales.
- Trabajar con los mejores socios y proveedores.
- Innovar, encontrar procesos más eficaces de hacer mejor las cosas.
- Conquistar y fidelizar a los mejores clientes.
- Asegurar el capital financiero y humano.
- Ser reconocidos y aceptados en su justa medida por la sociedad.
- Ser la primera opción por la fiabilidad de sus productos y servicios.
- Ser competitivos, rentables, flexibles en base a una gestión guiada por la ética de los valores que la sociedad nos demanda y exige.
Articulo referencia de la página web: http://www.gestion.com.do
La
importancia para las empresas de conocer con quien se tienen vínculos
(comerciales, contractuales, etc.)
En mis últimos años dedicados a temas de Auditoria y
recientemente sobre la gestión de cumplimiento he podido comprender los riesgos
y la importancia de conocer con quien nos vinculamos comercialmente y
contractualmente.
Para las compañías suele ser más importante obtener un
beneficio económico que considerar o dimensionar la exposición al riesgo
reputacional y legal, inclusive no se mide el impacto y la probabilidad de
algunas multas o sanciones o inclusive se desestiman por que es más importante
cumplir la "cuota" o mostrar resultados.
En otras ocasiones asumimos que si el cliente o el tercero
tienen una cuenta bancaria, o por que trabajan con la empresa X o Y que son
reconocidas por ese solo hecho ya podemos aceptarlas y no vamos a tener ningún
riesgo y que no pueden haber inconvenientes.
Adicionalmente en algún momento nos esforzamos por hacer
algún tipo de indagación previo a cualquier vínculo (comercial, laboral,
contractual, etc.) pero después nos olvidamos de la trayectoria o reputación que
pueda tener posteriormente ese proveedor, cliente o empleado de cierto cargo o
nivel por que creemos que no estamos expuestos o no medimos los riesgos que
podemos tener. (consejo: establezca un periodo para revisar nuevamente los
antecedentes de las personas o empresas con las cuales tiene algún tipo de
vínculo que le dé la tranquilidad de que no hay riesgos reputacionales o temas
delictivos de por medio).
A donde quiero llegar con estos comentarios, pareciera que
estoy tratando de vender algún servicio o software pero no, simplemente
considero que es muy importante que las empresas e inclusive las personas
naturales tengan claro que existen riesgos de vincularnos con empresas o
personas dedicadas a actividades asociadas a delitos como lavado de activos o
que nos puedan utilizar para tratar de ocultar operaciones ilegales.
En el mercado existen empresas y aplicaciones que venden el
servicio de consultas de antecedentes de compañías y personas para evitar tener
que realizar consultas en listas de control nacionales e internacionales. Si se
dispone de tiempo y algunos recursos ésta actividad se puede realizar de forma
fácil y rápida en algunos casos, dependiendo del nivel de conocimiento al que
se quiera llegar y los antecedentes que se vayan identificando.
Igualmente hoy día a través de internet y las plataformas de
búsqueda basta dar el nombre de una persona o de una empresa y podemos observar
mucha información (de aquí surge otro tema para que se tenga en cuenta, mucho
cuidado con el nivel de información que usted publica por que tambien existen quienes
buscan conocer a otros con fines delictivos).
Les dejo esta nota para reflexión que utilizo en las
capacitaciones de cumplimiento que realizo: El prestigio y el reconocimiento de
una empresa o una persona no es fácil de construir de la noche a la mañana pero
si es muy fácil perderlo por estar vinculados a investigaciones o por tener
clientes, proveedores o empleados envueltos en procesos por delitos.
Otro aspecto que debe considerarse es establecer el tipo de
negociaciones clave para la compañía y sobre las mismas centrar los esfuerzos
de prevención y control; es decir para ciertos tipos o montos de negociaciones
debe haber un proceso de conocimiento de la contraparte en mayor nivel de
detalle que implique identificar su trayectoria, experiencia, reputación y
antecedentes financieros y reputacionales.
Estoy tratando de ser muy general y no hacer referencia a
una normativa en particular, simplemente busco crear un poco de conciencia
sobre el tema y más aún cuando permanentemente se viene regulando el tema para
diversos sectores con el fin de todos podamos contribuir con la prevención del
Lavado de Activos y la Financiación del Terrorismo.
Para quienes estén interesados en estos temas me pueden
ubicar a través de mi correo para compartir experiencias y practicas al
respecto. En la parte derecha he publicado los links a varias listas de control que les puede servir en su proceso de identificación de proveedores, clientes, empleados, etc.
Un saludo especial para todos.
EDUARDO TOCORA LOZANO
Suscribirse a:
Entradas (Atom)