Se trata de un tema que actualmente va adquiriendo mayor importancia y difusión, sin embargo me parece importante una frase que me encontraba en un blog español que decía así: "A la corrupción se le puede hacer frente y combatirla si la sociedad quiere extinguirla, de lo contrario continuará reinando sin escrúpulos".
¿Qué pasa en Colombia?
La Encuesta Global sobre Fraude 2016 de Ernst & Young ubica a Colombia en el séptimo lugar en la lista de países que participan, teniendo en cuenta el porcentaje (80%) de los empresarios que consideran que el soborno y la corrupción son prácticas habituales para hacer negocios. La peor situación se da en Brasil, donde el 90% de gerentes señalan la corrupción como parte inseparable del sector empresarial.
En el estudio fueron encuestados más de 3.000 ejecutivos de 62 países y en Colombia se consultó a 50 empresarios de diferentes sectores de la industria, quienes destacan como una necesidad saber con quién realizan sus negocios.
Liudmila Riaño, socia de EY y líder del área de investigaciones de Fraude y Servicios de Disputa en Colombia, asegura que los resultados de la encuesta revelan que, pese a los esfuerzos, la percepción de corrupción y fraude no baja, de tal manera que el porcentaje del 80% es mayor al registrado en la encuesta del 2014.
“En Colombia, los resultados de la encuesta reflejan que el 30% de los ejecutivos consultados estaría dispuesto a cometer actos no éticos para justificar un negocio, como falsificar los resultados financieros o hacer pagos indebidos”, dice.
Empleados en la mira
En el 2013, KPMG realizó un estudio llamado Encuesta de Fraude en Colombia 2013, el cual indicaba que el 70% de los crímenes económicos habían sido cometidos por empleados de las propias compañías para las que trabajan.
Las “pequeñas” acciones de robo realizadas por los empleados representan una gran pérdida anual, que según la firma KPMG ronda los $3.600 millones de dólares, lo que se traduce en el 1% del producto interno bruto –PIB– nacional.
Los sectores más vulnerados son: combustibles, telecomunicaciones y transporte público, con proporciones que alcanzan hasta el 4% de sus ventas por año.
En momentos de crisis económica, determinadas personas ven cómo sus motivaciones y presiones para cometer fraude se aumentan. Querer sostener el estilo de vida al que se está acostumbrado o incluso la imitación de conductas delictivas arraigadas en las empresas y que pasan desapercibidas para la dirección son las razones que se esconden detrás de numerosos casos de fraude. Es en momentos complicados cuando se requiere una gestión y control para prevenir o detectar situaciones o señales de alerta sobre fraude al interior de las organizaciones.
¿Qué se puede hacer al respecto?
Resumiendo metodologías, análisis y propuestas veo que para combatir la corrupción es necesario focalizar esfuerzos en los siguientes aspectos:
- Crear, promover y mantener una cultura de honestidad, de compromiso y moral elevada.
- Evaluar los riesgos de fraude, implementando y monitoreando los controles necesarios para reducir las oportunidades de comisión del delito.
- Validar y actualizar los procedimientos establecidos, así como vigilar su cumplimiento.
- La gestión requiere de trabajo en equipo y no solo basta con lo que realicen los órganos o entes de control.
De otra parte la gestión anti-corrupción debe cubrir los siguientes niveles:
- Internamente, implementando y divulgando programas dentro de las empresas y sus operaciones.
- Externamente, publicando informes en los que se citen ejemplos y casos prácticos sobre las experiencias y buenas prácticas llevadas a cabo en otras empresas, no necesariamente del mismo sector.
- Colectivamente, uniendo fuerzas en cada sector empresarial y añadiendo grupos de interés, para que la lucha contra el fraude, los delitos económicos y la corrupción involucre a la sociedad en su conjunto.
Un saludo especial para todos.
EDUARDO TOCORA LOZANO